
40° ANIVERSARIO DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES GEOLÓGICAS
EL CENTRO DE INVESTIGACIONES GEOLÓGICAS CELEBRA 40 AÑOS DE SU CREACIÓN
Hoy, 21 de agosto, el Centro de Investigaciones Geológicas celebra sus primeros 40 años de vida. Durante la semana que viene estaremos realizando distintas actividades en línea para festejar este aniversario, las que iremos agregando en esta publicación
El viernes 28 de agosto culminaremos los festejos con un acto académico en el cual participarán distintas autoridades del ámbito del MINCYT, la UNLP y el CONICET.
Unas Palabras de Nuestro Director
«En medio de las complicadas circunstancias actuales, llenas de incógnitas y extrañamientos, estamos hoy cumpliendo cuarenta años como institución. Hoy, desde nuestra nueva casa, esa a la que aún no podemos volver, pienso en cuarenta años de alegrías y desencantos, euforias y enojos, sonrisas y lágrimas. Las caras de sorpresa disparadas por la incógnita del inicio de una tesis doctoral, los lamentos detrás de las correcciones de un nuevo paper, la sensación de éxito por ese equipo que no arrancaba y de pronto hacemos funcionar. Escenas de la vida misma. Esa que compartimos en nuestro querido CIG todos los días y que ahora vemos en suspenso desde nuestras casas.
Aunque las instituciones fuertes perduran a quienes las integran, a la vida humana, se me ocurre ver al CIG como una persona adulta que ha transitado la niñez y la adolescencia y está hoy preparada para afrontar los desafíos que imponen la ciencia, la investigación y la extensión, la producción de servicios y la docencia. Nos toca a los que estamos hoy sostener lo conseguido y apuntar a continuar en la senda de la excelencia trazada por los fundadores.
En este marco, va entonces mi saludo y agradecimiento a los que están y a los que ya no están, a los que estuvieron y hoy transitan otros horizontes. En suma, a todos los que contribuyen y contribuyeron a llevar al CIG al lugar que hoy ocupa como un centro de referencia nacional e internacional en las ciencias geológicas.»
Dr. Juan R. Franzese / Director
40 Años del CIG
Desde su fundación, el 21 de agosto de 1980, el Centro de Investigaciones Geológicas ha tenido una rica historia, que combina actividades de investigación, docencia, extensión y transferencia.
En 2009, Carlos Rapela y Luis Spalletti realizaron un detallado relato, contando en primera persona los antecedentes de la creación del CIG y sus primeros 30 años, incluyendo los comienzos en el Museo de La Plata, y su larga historia en la sede de Calle 1. Este relato fue publicado en la Revista Museo de la Fundación Museo de La Plata y puede descargarse aquí desde el Repositorio Institucional de la Universidad Nacional de La Plata.
En 2015, se inaugura el actual edificio del Centro de Investigaciones Geológicas, comenzando una nueva etapa de sostenido crecimiento. Actualmente en el CIG desarrollan sus actividades 24 becarios y becarias doctorales y posdoctorales, 18 técnicos, profesionales y adminitrativos y 16 investigadoras e investigadores.
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La Fundación de CIG (1980-1990)
El Centro de Investigaciones Geológicas fue fundado el 21 de Agosto de 1980 tras la unión del Instituto de Mineralogía, Petrología, Sedimentología, Estratigrafía y Geoquímica (IMPSEG) y la División Geología del Museo de Ciencias Naturales de La Plata.
Entre sus fundadores se encuentran Carlos Cingolani, Luis Dalla Salda, Verónica Gómez, Adrián Mario Iñíguez, Julio César Merodio, Luis Spalletti, Ricardo Varela, Norma Broggioni, Luis Cortelezzi, Alfredo Cuerda, Hebe Herrera, Jorge Kilmurray, Amalia Leguizamón y Mario E. Teruggi. Entre sus primeros trabajadores y trabajadoras, se encontraban Herminio López, Oscar Tana, Jorge Wlasiuk, Carlos Brianese, Alejandro Peirano, Félix Liendro y Mónica Wlasiuk.
Su primera sede fue en el Museo de la Plata y su primer director Carlos Cingolani. En 1981, el CIG se constituyó como una institución dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, el CONICET y la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires. A su vez, durante ese año se produjo la mudanza desde el Museo a la casa de Calle 1 y 45, donde funcionará por 34 años.
La pertenencia a CONICET y la CIC, así como la resiliencia y perseverancia de sus fundadores, fueron fundamentales para la continuidad de la Institución tiempo después de la fundación. El CIG era resistido por las autoridades militares y había tensiones con el Decano. Sin embargo, quienes lo integraban estaban decididos a continuar adelante.
El retorno a la democracia permitió el crecimiento de la institución, que se prolongaría durante toda la década del ´80. A los ingresos de Daniel y Sergio, se sumaría Eugenio Aragón también como becario doctoral durante esta década.
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La Consolidación del CIG (1990-2000)
Durante la década del 90 se produjo la consolidación institucional del CIG. A la plantilla de investigadores, se sumaron Ana Sato y Eduardo Llambías. Además se incorporaron también como investigadores Daniel, Sergio, Eugenio y Marcelo Manassero. Juan Franzese, quien había sido parte del equipo de personal de apoyo durante los 80, empezó como becario y también se sumó como investigador en esa década.
Entre los becarios y becarias, además de Juan ingresaron Ernesto Schwarz, Gonzalo Veiga, Guillermina Sagasti, Juan Dalquist, Julio Cesar Galeano Inchausti, y Pablo Gonzalez. El CIG funcionaba no solo como lugar de investigación, sino que era también un lugar en el que se dictaban clases.
La sede de Calle 1, empezó con la casona de la escalera de madera, pero el crecimiento incesante del instituto obligaba a ampliar las facilidades edilicias.
La década de los ´90 no fue sencilla para el sistema científico tecnológico del país. Los constantes ajustes y la falta de presupuesto hacían que investigar sea un gran desafío. Sin embargo, la resistencia y tenacidad del equipo humano del Instituto no solo permitieron al CIG sustituir, sino crecer. Atravesar esa época difícil, sin duda puso a prueba el carácter de sus integrantes.
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El Crecimiento de CIG (2000-2010)
El cambio de siglo vino con un estallido social enorme en el país. Como no podía ser de otra forma, el impacto también se sintió sobre el sistema científico. No era sencillo conseguir becas, ni financiamiento en esos tiempos atravesados por la crisis. A partir del 2003 frescos y renovados aires soplaron para la ciencia. Las decisiones políticas, junto con la reactivación del sistema productivo, pusieron a la ciencia como parte del motor de desarrollo necesario para hacer un gran país. A partir de allí, comenzó el crecimiento en recursos humanos, que se prolongará hasta la actualidad. Durante esta década, además de Lucía y María Sol, se sumaron como becarios y becarias, Augusto Varela, Leandro D´Elía, Sebastián Richiano, Andrés Bilmes, Noelia Ianizzotto, Daniela Anchetta, Néstor Canessa, Martín Muravchik, Elisa Beilinson, Nicolás Sandoval, Daniela Cúccaro, Paula Frigerio, Karina Pamoukaghlian, Irene Hernando, Paulina Abre y Fernando Moyano Bohorquez. Elisa y Leandro recuerdan sus inicios:
Al cuerpo de investigadores, se sumaron Gonzalo Veiga, Ernesto Schwarz, Lucía Gómez Peral, Edgardo Latrubesse y Pablo Gonzalez. También se sumaron al equipo de trabajo, Mercedes Mancino, Pablo García, Maria Rita Irazábal, Teresa Jones, Amelia Mettetiero, Cecilia Genazzini, Marcos Pousada y Oscar Anzini.
El incremento del personal y de requerimientos técnicos del instituto, hizo que la sede de calle 1 fuera quedando chica, por lo que se incorporó una nueva casas aledaña, que permitió ampliar oficinas y laboratorios. A partir de allí, se creó el Laboratorio de Coronas, el Gabinete de Modelado y se inauguró el Auditorio Adrián Mario Iñíguez Rodríguez.
A su vez, el desarrollo del sistema productivo y el crecimiento del sistema científico, permitió que muchos de quienes se formaron en el CIG, migraron a otros sectores, pero siempre llevándose un grato recuerdo de su paso por la institución.
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La Expansión de CIG (2010-2020)
La década 2010-2020 estuvo marcada por la expansión de personal del Instituto y la mudanza al nuevo edificio, que constituyó un punto de inflexión en la historia del CIG. Durante los primeros años de la década se incorporaron como becarios y becarias Julia Arrouy, Mariano Hernández, Mariana Monti, Mariana Olivo, Abril Cereceda, Agustín Piqué, Luciano Zapata, Ailen Borya, Nicolás Scivetti, Valeria García, Santiago Gonzalez, Gerson Greco, David Tineo, Alejandro Gómez Dacal, Numa Sosa, Agustín Argüello Scotti, Manuel Isla, Miguel Silveira, Joaquín Bucher y Aron Sicardi. También creció el equipo de investigadores y técnicos del instituto al incorporarse María Sol Raigemborn, Leandro D´Elía , Augusto Varela, Sebastian Richiano, Elisa Beilinson, Irene Hernando, Marcos Pedemonte y Martín Ruiz.
El incremento de personal, la llegada de los nuevos equipos de rayos X, espectrometría de masas y de microscopía, hacían que la sede de calle 1, a pesar de las ampliaciones edilicias, no tenía los requerimientos de una institución de tamaña envergadura. Por eso, esta década, estuvo marcada por un hito en la historia del Instituto: la construcción y la mudanza al nuevo edificio. El proyecto de la obra fue oficialmente llamado a licitación en el año 2012 y la inauguración se concretó el 2 de Octubre del 2015, en un acto transmitido por cadena nacional, que contó con la presencia del Ministro de Ciencia, el Presidente de la UNLP, el Director del CCT La Plata y el Intendente de la Ciudad, y que fue presidido por la entonces Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner.
Con la mejora en las facilidades edilicias, el laboratorio de Tritio y Radiocarbono que pertenecía al CIG, pero funcionaba en el Museo, tuvo su lugar en el nuevo edificio, y con eso se sumó su personal técnico: Adrián Perla, Florencia Mari, Caludia Di Lello y Andrea Di Bastiano. Además, Eleonora Carol como investigadora y su equipo de becarios y becarias, que ya formaban parte del CIG, se incorporaron también al nuevo edificio. También se sumaron como investigadores en esta década María Julia Arrouy y Joaquín Bucher, mientras que Ana Carolina Pedraza de Marchi, Victor Liegl, Juan Sanabria, Ignacio Echeverría, Claudia Di Lello, German Kuerten, Luis
Vigiani, Valeria García y Manuel Ruiz, se integraron como personal de apoyo
También en esta década se constituyeron las reuniones del CIG, un evento bianual en el que el personal del Instituto divulga los conocimientos científicos, de transferencia, de extensión y de docencia producidos, y los recursos técnicos con los que cuenta.
El nuevo edificio, permitió un histórico crecimiento en el cuerpo de becarios y becarias durante esta década, al que se sumaron Manuel López, Camila Tettamanti, Micaela García, Mariano Remírez, Aaron Siccardi, Gastón Alvarez Trentini, Marina Coronel, Lucía Santucci, Francisco Cellone, Guido Borzi, Jonhatan Arnol, Damian Moyano Paz, Andrea Lorena Odino, Tomás Fuentes, Carolina Tanjal, Jerónimo Zuazo, Esteban Villalba, Daniela Funes, Sabrina Lizzoli, Edoardo Melendi, Rodrigo Feo, Magdalena Tettamanti, Camila Ferreyra y Juan Cambre.
Recorrer la historia del CIG, a través de fotos, recuerdos, videos y anécdotas, nos deja como saldo cuarenta años de alegrías y desencantos, euforias y enojos, sonrisas y lágrimas. Las caras de sorpresa disparadas por la incógnita del inicio de una tesis doctoral, los lamentos detrás de las correcciones de un nuevo paper, la sensación de éxito por ese equipo que no arrancaba y de pronto hacemos funcionar. Escenas de la vida misma.
Recorrer la historia del CIG nos permite recordar y agradecer a los que están y a los que ya no están, a los que estuvieron y hoy transitan otros horizontes. A todos los que contribuyen y contribuyeron a llevar al CIG al lugar que hoy ocupa como un centro de referencia nacional e internacional en las ciencias geológicas.
Recorrer la historia del CIG nos permite recordar que aunque las instituciones fuertes perduran a quienes las integran, tampoco son más que la suma de las personas que las hacen día a día. Habiendo transitado la fundación, la consolidación, el crecimiento y la expansión, hoy el CIG afronta los nuevos desafíos que imponen la ciencia, la investigación y la extensión, la producción de servicios y la docencia. A partir de tener nueva casa y con una creciente cantidad de recursos humanos, nos toca hoy sostener lo conseguido y apuntar a continuar y profundizar la senda de la excelencia trazada por los fundadores, afrontando el desafío transferir conocimientos al sector productivo y social, y nos queda también como responsabilidad el ser partícipes de la transformaciones sociales que deparan los nuevos tiempos. Nos lo debemos, por la Ciencia y por la Patria.